Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

Sandra y Roberto, sencillez y sentimiento

Hay parejas encantadoras y después están Sandra y Roberto que son los culpables de que rememoremos esta boda una y otra vez, guardando en nosotros recuerdos muy bonitos. En esta ocasión, nos quedamos en Madrid y compartimos una ceremonia, banquete y fiesta de unos novios que respiraban amor e ilusión. Una boda con momentos llenos de sentimientos y recuerdos, pero también para la fiesta y el tiempo compartido entre amigos y familia.

Como con todas las bodas o, casi todas, comenzamos nuestra jornada con los preparativos tanto del novio como de la novia. Lo más habitual es que se preparen en casa, pero también suelen hacerlo en un hotel o bien, si dispone de ella, en alguna sala habilitada para tal fin en la propia finca del banquete. En este caso, acudimos al Hotel NH Collection Aranjuez para comprobar que tanto Sandra como Roberto llevaban, como se suele decir, “la procesión por dentro”. Aunque aparentemente estaban tranquilos y serenos, los últimos preparativos siempre hacen saltar alguna lágrima, alguna sonrisa nerviosa y muchas respiraciones profundas.

Ambos lucían espectaculares. Sandra con un vestido sencillo y estructurado de la diseñadora Silvia Fernández Atelier, del que destacaba una preciosa capa. Un maquillaje natural y una coleta baja despeinada fueron suficientes para ensalzar la belleza de la novia. Por su parte, Roberto, acompañado en todo momento por su madre, vistió un chaqué oscuro de Silbon con toques de colores vivos en el chaleco y la corbata.

Tras las tradicionales fotografías de familia, acudimos al lugar de celebración de la ceremonia, la Real Capilla de San Isidro, en la Plaza Mayor del Cortijo de San Isidro, en Madrid. Una capilla especialmente bien iluminada con luz natural que contribuyó a que los vestidos de las invitadas compusieran una paleta de colores llamativa y alegre.

Suelta de globos para el recuerdo

El lugar escogido por la feliz pareja para el banquete y la fiesta posterior fueron las Bodegas y viñedos Casa del Valle. Un enclave con una entrada impresionante, donde los novios posaron tranquilos y relajados rodeados de jardines verdes. Un lugar donde, más adelante, vivimos el momento más emotivo del día, con una suelta de globos en memoria del padre de Roberto. Tanto las lecturas y dedicatorias como los gestos de cariño entre los amigos y seres queridos hicieron de un recuerdo doloroso un momento muy emotivo y cariñoso.

Por supuesto hubo tiempo para la fiesta, para mantear a los novios, para sacar bengalas de humo, repartir ramos, reír y bailar hasta altas horas.

¡Esas son las bodas que nos gustan! En las que la ilusión y la diversión va hacia arriba. Sin duda, Sandra y Roberto nos hicieron disfrutar, una vez más, de nuestro trabajo.

¡Muchas gracias y feliz vida en común!

Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

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