Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

María y Miguel, boda con solera en El Puerto de Santa María

¡Volvemos a visitar el sur! Esta vez nos desplazamos hasta El Puerto de Santa María, en la provincia de Cádiz, para hacer el reportaje de boda de María y Miguel, una pareja muy especial que confiaron en Javier Arroyo Fotografía para su boda con solera y con mucha conexión.

María y Miguel, de los que solo podemos tener palabras bonitas, se casaron en la Iglesia Prioral Mayor de la localidad gaditana. Una basílica acogedora, con mucho detalle y perfectamente decorada con flores blancas de hojas verdes. Como en alguna otra ocasión ha ocurrido con nuestros novios, el sacerdote que ofició la ceremonia era amigo de las familias, lo que hizo el acto mucho más emotivo y personal. La llegada de María en el espectacular coche en el que luego se trasladaron los novios al lugar del banquete estuvo acompañada por algo de lluvia. Sabemos que, a vosotros, las parejas que celebráis vuestro gran día, no os hace mucha ilusión que la lluvia haga aparición, pero, si con esto os podemos ahorrar preocupaciones, debéis saber que es un elemento diferenciador para las fotografías y que, sin duda, se le puede sacar mucho partido. En cualquier caso, dos solteros entraron bajo la lluvia y dos recién casados salieron bajo un sol radiante.

Miguel y María, que iba vestida con un delicado diseño de Beatriz Álvaro, con zapatos de Flor de Asoka, tuvieron su momento de posado ya en las Bodegas de Osborne, donde se celebró el banquete, un lugar con más de 250 años de antigüedad. Patios, jardines y salas históricas conforman un enclave único y muy original. Fue un posado especialmente mágico porque los novios estuvieron conectados desde el primer momento, sin mostrarse cohibidos o nerviosos. ¡La naturalidad, ante todo! Se nota la complicidad en esos momentos en los que, dejando a los invitados e invitadas por unos minutos, los novios son capaces de expresar con la mirada todo lo que están viviendo con tanta emoción.

Tras el banquete llegó, como no podía ser de otra manera, la fiesta. La pareja estuvo muy divertida, como las familias y los grupos de amigos, y esa efervescencia da mucho juego en las fotografías. Como profesionales, agradecemos mucho que lo deis todo porque, de esos momentos, se gestan las mejores fotografías para el recuerdo. Al ambiente tan animado contribuyeron los asistentes, que no pararon de cantar y bailar, con la música de DJ Gilafest.

¡Qué gusto de bodas en el sur! Como sabéis, nos desplazamos al lugar dónde nos necesitéis. Os seguimos y seguimos vuestra historia de amor.

Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

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