Podríamos volver una y otra vez a Sevilla por su luz, por la majestuosidad de sus monumentos, por la calidez de su gente y porque siempre nos recibe con los brazos abiertos. Y, por supuesto, porque todas las parejas a las que tenemos el placer de fotografiar son encantadoras. Rocío y Antonio, desde luego, no fueron una excepción. La pareja se casó el pasado marzo y hoy os traemos algunos detalles de su boda.
Si seguís nuestro trabajo, sabéis que siempre comenzamos nuestro reportaje nupcial acompañando a la pareja durante los últimos preparativos. De esta forma, fotografiamos detalles del vestido de la novia y del traje del novio, además del momento de intimidad que comparten con su familia más cercana. Por eso, esta jornada arrancó, por un lado, en el Hotel Posada del Lucero, donde la novia se preparaba; por otro, en el Hotel Fernando III, donde lo hacía el novio.
Un “sí, quiero” cargado de arraigo y devoción
La parroquia de Santa Ana, en el tradicional barrio de Triana de la capital andaluza abrió sus puertas para acoger la ceremonia nupcial de Rocío y Antonio. Y allí se dio la especial circunstancia de que estaba presente la Esperanza de Triana, conocida como «La Reina de Triana» y cuya imagen se encuentra, habitualmente, en la capilla de los Marineros. Por eso, dedicamos algunas fotos de nuestro reportaje a mostrar la devoción de novios e invitados a la Virgen. Supuso una gran ilusión para los presentes y una suerte para nosotros.
Celebración con olor a azahar
Rocío y Antonio nos descubrieron la finca Majaloba, un enclave situado junto al río Guadalquivir con una hacienda histórica en medio de un naranjal centenario ¡pura esencia sevillana! Fuimos testigos de un cóctel espectacular y de un banquete exterior colorido, festivo y, con toda probabilidad, delicioso.
En el posado de Rocío y Antonio, la elegancia del novio y la sonrisa eterna de la novia robaron todo el protagonismo. Mención especial merece la capa del vestido de Rocío que formaba una de las colas más espectaculares que hemos fotografiado y que, por supuesto, nos dio mucho juego.
Los banquetes al aire libre nos permiten captar el cambio de la luz, los jardines y vegetación y seguir con libertad a la pareja y los invitados e invitadas en un espacio no tan acotado. El verde hierba contrastaba con el azul de la piscina, las bengalas de humo y los estilismos nada contenidos de los allí presentes. Fue una boda tan divertida como emotiva, cargada de bailes, abrazos y lágrimas ¡como a nosotros nos gustan!
Andalucía, territorio Javier Arroyo Fotografía
Tenemos el privilegio de visitar mucho el sur de España, muchos de nuestros trabajos tienen como telón de fondo las calles y fincas de Sevilla, Málaga, Huelva y Córdoba. Nos sentimos muy vinculados con el arte y el ambiente que se respira en Andalucía. Si sois una pareja andaluza planificando vuestra boda, debéis saber no solo que nos desplazamos, también que ¡allí no sentimos en casa!






















