Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

La boda de Pilar y Ernest bajo la luz del norte

¡Qué ganas teníamos de visitar el norte! ¡Qué suerte la nuestra que nos contactaran Pilar y Ernest! Su boda en Gijón no solo fue bonita, emotiva y festiva, todo lo que se le puede pedir a un enlace. Además, estuvo cubierta de esa luz mágica que solo puede darse en el norte al atardecer. En el post de hoy os contamos cómo vivimos esta sesión y cómo acompañamos a la pareja en su gran día.

Ante la timidez, profesionalidad y naturalidad

Nos encontramos, en muchas ocasiones, con que los novios no están acostumbrados a ser fotografiados, lo cual dificulta que los movimientos, gestos y miradas puedan ser todo lo naturales que buscamos cuando hacemos reportajes de bodas. Ernest ya nos advirtió de que era una persona algo vergonzosa, pero para tales casos tenemos varios remedios.

El primero es cerrar una pequeña sesión preboda, que no solo es útil por el material que se genera, sino que, además, sirve para romper el hielo, conocernos un poco más entre nosotros y ¡conocer a nuestras cámaras! El segundo es tener una conversación sincera y honesta sobre cómo trabajamos, sobre lo que los novios buscan, sobre cuáles son sus expectativas y necesidades. La tercera regla importante para nosotros es no agobiar, aturullar o ser insistentes con las fotografías. Esta última es una forma de trabajar que nos imponemos y que, después de mucha experiencia y muchos reportajes de boda, sabemos que es la mejor para los novios y para nosotros. En Javier Arroyo fotografía intentamos pasar desapercibidos, retratar cada momento desde un segundo plano y tener los ojos bien abiertos para coger la esencia de cada detalle. En definitiva, dejar que las cosas fluyan estando ahí para atraparlas.

Nuestro mayor regalo, por tanto, es escuchar de los novios, especialmente de los que se declaran tímidos como Ernest, que se han sentido muy a gusto.

La playa de San Lorenzo y la luz de Gijón

Pilar y Ernest se casaron en la Iglesia de San Pedro, en Gijón, ubicada en un extremo de la playa de San Lorenzo, en un entorno inigualable. Gijón es una ciudad que nos apasiona y poder visitar cada día una playa que está en pleno casco urbano nos parece un privilegio. La ceremonia fue de lo más emotiva ya que el párroco que la oficiaba era amigo de la pareja por lo que conocía muy bien su historia de amor. Es un detalle importante que a los novios les hacía especial ilusión.

Es cierto que la novia suele ser el centro de las miradas y, en esta ocasión no era para menos. Pilar estaba espectacular con un precioso diseño de Jesús Peiró con los hombros al descubierto y una falda voluminosa con textura y gran lazada en la cintura. En el cuello, una gargantilla de perlas que daba sofisticación a un look, de por sí, muy elegante.

Del posado en el mirador, con la playa de fondo, han salido fotos preciosas, con una iluminación natural mágica. La playa siempre es un buen sitio para vuestras fotos de boda, preboda o postboda.

Para el banquete y la fiesta nos trasladamos al Real Club Astur de Gijón, un club histórico y muy vinculado a la sociedad y al deporte en la ciudad. Se trata de un club de regatas con más de un siglo de trayectoria, un lugar emblemático y querido por los vecinos y vecinas de Gijón.

Las casualidades, o el destino (cada uno, con sus creencias), han querido que también seamos los fotógrafos de la boda de Natalia, la hermana de la novia, que nos contactó para acompañarla también en su gran día. Para nosotros, de una boda también sale otra boda. ¡Y no hay nada que nos haga más felices!

Hola, me llamo Javier Arroyo y llevo mirando la vida pasar desde que tengo recuerdos. La fotografía me cambió la vida. Y mi misión es que con ella puedas revivir siempre las emociones de la tuya.

¿Necesitas ayuda?