El pasado abril asistimos a la espectacular boda de Ángel e Isabel, en Pontevedra. Ya sabéis lo que nos gusta viajar, pero trabajar en el norte es garantía de paisajes espectaculares, una luz nostálgica preciosa y una temperatura muy agradable. Os queremos enseñar las primeras fotos de esta pareja encantadora a la que acompañamos en una boda cargada de pasión, tradición y raíces.
Últimamente nos veíais mucho por el sur, pero el equipo de Javier Arroyo Fotografía nos desplazamos por toda España y disfrutamos tanto el norte que estamos deseando que llegue nuestro próximo trabajo, esta vez en Oviedo.
La iglesia, el baile y la luz del norte
En este reportaje que os mostramos hoy partimos de la localidad de Cangas, donde se encuentra la Iglesia de Santa María de Darbo, que nos enamoró completamente. Después de estar con las familias durante los preparativos de Ángel e Isabel acudimos al conjunto barroco compuesto de la Iglesia y su cementerio, además de una fuente con la imagen de la Virgen en la parte de detrás del templo. La iglesia es pequeña, acogedora, con un increíble valor y cariño de la gente local. El ambiente era magnífico, la felicidad era completa, los familiares y amigos de la pareja fueron amabilísimos y aguardaban expectantes a unos novios radiantes.
Un momento para recordar fue la salida de la Iglesia, cuando a los recién casados les esperaba una agrupación folklórica interpretando una danza regional, propia de la zona. Un baile al que se unió Ángel y que supuso el comienzo de toda la alegría que estaba por llegar.
La celebración de la boda se llevó a cabo en el Invernadero del Pazo de Santa Cruz, en Bueu. Los novios llegaron en una moto scooter haciendo gala de lo divertidos y naturales que son.
El posado fue, sencillamente, precioso, el color verde que representa Galicia y todas sus localidades y aldeas estuvo presente en todas las fotografías. El día era espectacular y la luz indirecta que se colaba entre la vegetación nos puso muy fácil sacar unas fotografías maravillosas de un momento lleno de amor y de conexión entre los novios.
Vistas a la ría y caminos por los que perderse
El enclave de la celebración es mágico, con unas privilegiadas vistas a la Ría de Pontevedra. Un espacio lleno de jardines, bosques, terrazas, caminos y hasta un invernadero. Lo llaman también pazo de quitapesares y nos parece el nombre más adecuado.
Ángel e Isabel bailaron, rieron y disfrutaron de uno de los mejores días de su vida con sus familiares y amigos y, una vez más, nos dejaron ser testigos de un acontecimiento inolvidable.
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