La boda de Adri y Abel nos dio la oportunidad al equipo de Javier Arroyo Fotografía de hacer una sesión de fotos en uno de los lugares más emblemáticos de Sevilla: el Alcázar. Por eso, y por la propia personalidad de los novios, fue un verdadero lujo acompañarlos en su día. Os invitamos a disfrutar de esta sesión de boda con esencia asturiana en Sevilla.
Adri y Abel son una pareja asturiana afincada en la capital andaluza desde hace ya bastante tiempo. Su vida actual está en esa ciudad llena de solera, tradición y una luz especial que sacó a relucir sus encantos en la fecha más esperada, un día de abril de 2022. Con amigos y familiares llegados de Asturias, el sol brillando el lo alto y las emociones a flor de piel comenzamos una jornada más de trabajo, sabiendo que el día nos depararía las mejores sorpresas. Las tres ubicaciones por las que nos íbamos a mover eran tan impresionantes que sabíamos que iba a ser un reto mostrarlas en cámara mejor aún de cómo las ve el ojo humano: la catedral de Sevilla, el alcázar y el lugar de celebración, Villa Luisa.
La novia se preparó en la finca, situada en el corazón de la ciudad. Se trata de una casa construida en 1929 con nueve espacios singulares y más de 4.400 metros cuadrados de jardines. El novio lo hizo en la casa que comparten la pareja. Ambos estaban espectaculares, Adri con un vestido de corte princesa con encaje decorando el cuerpo y el velo; Abel con chaqué gris combinado con chaleco y corbata granate.
La ceremonia se celebró en la capilla de la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad de Sevilla, en la catedral, con la espectacularidad que eso conlleva. Siempre nos impresiona hacer fotografías en espacios tan solemnes y silenciosos. La capilla está cargada de detalles artísticos como cabezas de reyes y ángeles esculpidos en la piedra. Adri llegó con su padre en un coche de caballos engalanado, tan tradicional en la capital andaluza.
Tras la ceremonia, nos desplazamos al Real Alcázar de Sevilla para realizar el posado de los novios. No todas las parejas deciden dedicar un tiempo entre la ceremonia y el banquete para hacer este tipo de fotografías, pero a nosotros siempre nos gusta retratar a los novios de forma más íntima y, si es en el marco incomparable de un espacio histórico, mejor que mejor. Para fotografiar este palacio contábamos con un permiso especial y tenemos que decir que el personal de seguridad fue muy amable con nosotros, nos permitió fotografiar los rincones más representativos y respetaron mucho nuestro trabajo.
Adri y Abel estaban radiantes y, desde luego, encajaban en aquel lugar, aunque sus orígenes estuvieran a unos cuantos kilómetros de allí. Les estamos muy agradecidos por permitirnos “colarnos” en el Alcázar. ¡La fotografía de boda nunca deja de sorprendernos y nos lleva por lugares espectaculares!
El coche de caballos desplazó, esta vez, a la pareja hasta la finca en la que se celebró el banquete y la fiesta. La primera parte fue toda exterior, por lo que pudimos aprovechar el día tan fantástico que salió en Sevilla. La fiesta, sin embargo, se desplazó a uno de los salones de baile interiores. Allí, los novios deleitaron a sus invitados e invitadas con un tango – por su soltura parecían llevar toda la vida bailándolo -. Y tras esa sorpresa, la música subió de volumen, las luces bajaron y comenzó la última parte de un día redondo.
Gracias a Adri y Abel por habernos dejado participar en este día tan bonito. Si los que nos leéis estáis planificando vuestra boda, os invitamos a ver nuestro trabajo y, si os gusta lo que descubrís, ¡estaremos encantados de acompañaros!

















