Hoy nos gustaría profundizar en un aspecto importante de nuestro trabajo como fotógrafos de boda: practicar el arte de pasar desapercibidos. Nuestra misión es retratar todos los momentos épicos de una celebración, pero, al mismo tiempo, dejar que sean protagonistas los verdaderos protagonistas. Por supuesto, vosotros, los novios. Os desvelamos algunos de nuestros trucos.
Hay algunos tipos de fotografía que requieren mucha discreción, por ejemplo, la fotografía urbana, la fotografía de artes escénicas, la fotografía de boda… En esta última es indiscutible que las personas, que están disfrutando al máximo, o emocionadas, o divertidas, se muestran mucho más naturales cuando no saben que estás ahí.
Los que ya conocéis el trabajo que hacemos en Javier Arroyo Fotografía sabéis que en todos los reportajes incorporamos posados. También lo hacemos en las sesiones preboda y sesiones postboda, pero el objetivo, en esos casos, es otro. No sería realista mostrar planos tan íntimos de la pareja sin que ellos notaran nuestra presencia. En cualquier caso, intentamos darles todo el espacio posible para que no se sientan cohibidos.
Trucos para pasar desapercibidos
No podríamos decir que esto es un truco, pero lo primero que hay que tener en cuenta es que, en una boda, afortunadamente, ¡todo el mundo fija su mirada en los novios! Por tanto, ahí tenemos mucho ganado. Pero, además, hay ciertos aspectos que nos hacen (casi) invisibles.
Conocer con antelación lo que ocurrirá durante la ceremonia, banquete y fiesta
Algo que siempre hacemos antes de acudir a una boda es hablar antes con vosotros o bien con vuestra wedding planner o persona de confianza, esa que conoce perfectamente la escaleta y todas las sorpresas, momentos especiales y grandes hitos que se darán durante toda la jornada. De esa manera podemos anticiparnos, estar en el lugar y momento adecuado, conseguir un buen tiro de cámara y la perspectiva más adecuada, sin molestar a nadie ni correr de un lado para otro.
Ser expertos en el terreno en el que nos movemos
Hay ciudades que conocemos muy bien, fincas y espacios de bodas que visitamos a menudo, iglesias en las que hemos estado en numerosas ocasiones. Conocer el terreno nos permite ir a lo seguro porque ya sabemos dónde situarnos para sacar buenas imágenes. Si no conocemos la ciudad o el espacio, siempre nos informamos con antelación y, si podemos visitarlo, lo hacemos.
Vestirnos de manera discreta
No, a tu boda no vamos a ir vestidos como un invitado más. Por mucho que el verde pistacho esté de moda no nos verás aparecer así. Tenemos presente que es una celebración y nos vestimos acorde al evento, formales, aunque con ropa práctica que nos permita ejercer nuestra labor, con tonos neutros y, en general, muy discretos. ¡No somos iconos de moda! Ese día, claro 😉
No hacer millones de clics, solo los necesarios
No nos van las persecuciones a golpe de clics, como si fuéramos paparazzi. Cierto es que, con las cámaras digitales, podemos hacer muchísimas fotos en muy pocos minutos, pero no es nuestro modo de trabajar. Evidentemente, tomaremos diferentes imágenes de una misma escena para hacer una correcta selección, pero la banda sonora de vuestra boda serán las canciones de vuestra historia de amor, no los obturadores de nuestras cámaras.
Saber elegir los momentos adecuados y la distancia precisa
Hay momentos en las bodas especialmente emotivos: cuando os estáis preparando y los nervios están a flor de piel cuando la novia se dirige al altar, cuando se entregan ramos y regalos, el baile nupcial, la fiesta como guinda del pastel… Las emociones son muchas, de los novios y de los invitados e invitadas. Saber percibirlas es, más que un arte, el resultado de nuestra experiencia. Por eso, estamos con los ojos bien abiertos en cada momento cumbre, porque queremos que, cuando veáis vuestro álbum de boda, rememoréis una y otra vez esos sentimientos. Es nuestro más ambicioso objetivo.
Ya te hemos contado algunos de nuestros secretos ¿nos contáis vosotros qué tenéis pensado para vuestro gran día? Os escuchamos con muchísimas ganas.

